Nota al Amanecer
Abrió los ojos y miró a su alrededor pero se sentía muy aturdido. Todavía exhausto, cerró los ojos y siguió durmiendo.
Volvió a despertar esta vez con más fuerzas. Se encontraba en la cama y observó a su alrededor de nuevo. No reparó en ningún detalle concreto. La habitación era un dormitorio corriente sin nada en particular. Entonces se incorporó en la cama. Instintivamente se llevó las manos a la cabeza. Seguía aturdido y empezó a sentir una sensación de desorientación. Se sentó en el extremo de la cama en disposición de lenvantarse pero todavía se sentía agotado. En aquel momento observó con más detalle la habitación donde se encontraba. Estaba sentado en una cama suficientemente grande como para dormir tres personas de su envergadura. La cama era el elemento más destacable de aquella estancia. Junto a ella había una mesita de noche vacía. Al otro extremo de la cama había una pequeña estantería repleta de libros pero la distancia y la desorientación le impideron fijarse con más detalle. Pese a la simplicidad de elementos de la habitación, empezó a sentir como si de golpe sintiera una fuerte sobrecarga de estímulos. Entonces fue cuando vió una frase pintada en la pared que rezaba "The Dude abides". En ese preciso instante tomó consciencia de que no reconocía dónde se encontraba. Le vino un sobresalto de temor que intentó expresar con palabras pero que se limitaron a un leve ruido sordo. El sentir que no era capaz de articular palabra ni la posibilidad de ordenar pensamientos fue posiblemente el pensamiento más racional que había llegado a experimentar hasta el momento. Todo lo anterior habían sido movimientos ejecutados con la mente aturdida por no decir casi en blanco. Ese primer brote de auto consciencia, entre el temor, la desorientación y la imposibilidad de articular palabra, le provocó de sobresalto un intenso dolor de cabeza que le hizo desmayar.
Se despertó de nuevo encontrándose tumbado en la cama pero con las piernas fuera de ella. Al desmayarse cayó tal cual estaba sentado con intención de incorporarse anteriormente. El intenso dolor de cabeza había desaparecido pero todavía sentía un ligero zumbido. La desorientación persistía pero se sentía más tranquilo y relajado. La habitación resultaba vagamente familiar, pero seguía sin reconocerla. Posiblemente el haber despertado por tercera vez en ella empezaba a dotarla de familiaridad. En esta ocasión estaba bastante más iluminada por la luz que entraba por la ventana. Habría pasado quizás una hora o dos desde su desmayo y la sensación de luz inducía a pensar que era mediodía. Sentado de nuevo en la cama advirtió que se encontraba desnudo. Había dormido con una ligera y suave sábana que no había percatado hasta el momento. Al despertarse anteriormente e incorporarse se desprendió de ella de manera automática, sin reparar en ello. La temperatura resultaba agradable. Quizás un tanto calurosa. Era lógico no haber sentido frío o desnudez con esa sensación térmica y menos con la desorientación hasta el momento. Repasó de nuevo con la mirada la habitación y de manera impulsiva pronunció en voz alta:
- ¿Dónde?
El escucharse a sí mismo, el poder haber articulado una palabra le hizo sentir una profunda tranquilidad. Se sintió con fuerzas y se puso de pié. Caminó sin demasiada dificultad hacia la puerta impulsado por una instintiva necesidad de orientación. Al salir de la habitación dió con un pasillo. Siguiendo la mirada hacia el lado izquierdo vió una habitación al fondo que reconció de inmediato como el cuarto de baño. Hacia la derecha el pasillo se extendía desembocando en el salón. La claridad que llegaba desde allí era intensa. Pese a no reconocer la casa comprendió al instante que se encontraba en un apartamento de un bloque de pisos.
Casi guiado por la luz continuó caminando siguiendo el pasillo dirección al salón. Caminaba despacio y descalzo en un suelo recubierto de madera que le ofrecía un tacto agradable. El haberse enderezado y caminar un poco parecía ejercer un efecto saludable y el anterior zumbido en su cabeza parecía prácticamente imperceptible. Sin necesidad de inspeccionar el conjunto de la casa advirtió que se encontraba solo en ella.
Pese a todo, se sentía tranquilo. Ningún pensamiento le perturbaba. Aun sin reconocer dónde se encontraba avanzaba despacio pero seguro con una sutil curiosidad por seguir caminando a su destino.
Llegó al salón que tenía una formidable iluminación debido a dos grandes ventanas que pese a su ligera opacidad permetían entrar una gran cantidad de luz. Pasó por alto cualquier otro detalle y como por reminiscencia, posó su atención directamente en la mesa que se encontraba entre las dos ventanas. Al llegar a ella encontró una nota escrita a mano que decía:
Hola. Es probable que te encuentres desorientado. No te preocupes, pasará en un rato. No recuerdas nada porque has sido sometido a un proceso de borrado de memoria. Poco a poco regresarán nociones y conocimientos del día a día pero no te esfuerces en intentar recordar experiencias de una anterior existencia. Decidí borrarlas. Todo cuanto necesitas saber es que tuve una vida plena y feliz pero llegó el momento de dar paso a una nueva. Bienvenido. Eres libre de inventarte a ti mismo.
Firmado, alguien que antes ocupaba tu lugar.
Tras leer la nota, alzó la vista y empezó a mirar el salón. Empezó a dar vueltas sobre su eje para mirar a su alrededor. Estaba viendo todo y a la vez nada. Todo le era ajeno pero ni siquiera reparaba en ello. Estaba mirando a su alrededor pero en realidad lo que hacía era intentar ver en su interior. Se quedó quieto por unos instantes concentrado en el sonido de su respiración. Entonces miró de nuevo la nota que todavía sostenía en su mano derecha y pronunció en voz alta:
- ¿Cómo soy?